
Antoine De Saint-Exupéry
Para pensar y tener en cuenta:
A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo.
Es muy triste olvidar a un amigo.
En el planeta del Principito había, como en todos los planetas, hierbas buenas y hierbas malas. Por consiguiente, de buenas semillas salían buenas hierbas y de las semillas malas, hierbas malas. Pero las semillas son invisibles; duermen en el secreto de la tierra, hasta que un buen día una de ellas tiene la fantasía de despertarse...
Si se trata de una mala hierba, es preciso arrancarla inmediatamente en cuanto uno ha sabido reconocerla.
Es tan misterioso el país de las lágrimas.
Mi flor perfumaba mi planeta, pero yo no sabía gozar con eso...
Debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras.
Para los reyes el mundo está muy simplificado. Todos los hombres son súbditos.
Es mucho más difícil juzgarse así mismo, que juzgar a los otros. Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio.
Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.
Los vanidosos sólo oyen las alabanzas.
Cuando se quiere ser ingenioso, sucede que se miente un poco.
Los caminos llevan siempre a la morada de los hombres.
Eres responsable para siempre de los que has domesticado.
Lo que embellece es siempre invisible.
Para pensar y tener en cuenta:
A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo.
Es muy triste olvidar a un amigo.
En el planeta del Principito había, como en todos los planetas, hierbas buenas y hierbas malas. Por consiguiente, de buenas semillas salían buenas hierbas y de las semillas malas, hierbas malas. Pero las semillas son invisibles; duermen en el secreto de la tierra, hasta que un buen día una de ellas tiene la fantasía de despertarse...
Si se trata de una mala hierba, es preciso arrancarla inmediatamente en cuanto uno ha sabido reconocerla.
Es tan misterioso el país de las lágrimas.
Mi flor perfumaba mi planeta, pero yo no sabía gozar con eso...
Debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras.
Para los reyes el mundo está muy simplificado. Todos los hombres son súbditos.
Es mucho más difícil juzgarse así mismo, que juzgar a los otros. Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio.
Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.
Los vanidosos sólo oyen las alabanzas.
Cuando se quiere ser ingenioso, sucede que se miente un poco.
Los caminos llevan siempre a la morada de los hombres.
Eres responsable para siempre de los que has domesticado.
Lo que embellece es siempre invisible.
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