viernes, 29 de mayo de 2009

Cuento: "El sueño"


Eran las cinco de la madrugada del día lunes, Vicente se despertaba de su cama totalmente exaltado, transpirado, con su corazón latiéndole aceleradamente. No grito, pero tenia muchas ganas de llorar y llamar a su madre.
Miro a su alrededor y solo se veía el reflejo de la pantalla de la computadora y a través de la ventana las hojas de los árboles que se movían por el gran viento de la noche.
Quiso recordar su sueño pero no podía, solo sabia que había soñado con su abuelo y eso lo ponía más molesto, ya que quería saber el por qué de su despertar tan angustiante.
Hacia una semana que su abuelo había fallecido repentinamente y Vicente no había podido despedirlo.
Luego de un par de segundos pudo calmarse, recordando la sonrisa alegre de esa persona que ya no se encontraba más junto a el y pensó que esta solo había querido despedirse. Apoyo la cabeza en su almohada, cerró sus ojos y ahora con un sentimiento de serenidad pudo volver a dormirse.

El Prinicipito.


Antoine De Saint-Exupéry

Para pensar y tener en cuenta:

A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo.

Es muy triste olvidar a un amigo.

En el planeta del Principito había, como en todos los planetas, hierbas buenas y hierbas malas. Por consiguiente, de buenas semillas salían buenas hierbas y de las semillas malas, hierbas malas. Pero las semillas son invisibles; duermen en el secreto de la tierra, hasta que un buen día una de ellas tiene la fantasía de despertarse...

Si se trata de una mala hierba, es preciso arrancarla inmediatamente en cuanto uno ha sabido reconocerla.

Es tan misterioso el país de las lágrimas.

Mi flor perfumaba mi planeta, pero yo no sabía gozar con eso...
Debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras.

Para los reyes el mundo está muy simplificado. Todos los hombres son súbditos.

Es mucho más difícil juzgarse así mismo, que juzgar a los otros. Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio.

Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.
Los vanidosos sólo oyen las alabanzas.

Cuando se quiere ser ingenioso, sucede que se miente un poco.

Los caminos llevan siempre a la morada de los hombres.

Eres responsable para siempre de los que has domesticado.

Lo que embellece es siempre invisible.

Mirar de otra manera.

Salí a caminar un poco. Abrí la puerta de mi edificio y caminando media cuadra por el pasaje Ecuador, llegue a la esquina de la agitada Avenida Santa Fe. Me dirigí hacia la izquierda y empecé a caminar entre la gran masa de gente circulantes por esas medianas veredas, muy pequeñas para su gran cantidad de pasajeros.
Nunca me agrado demasiado caminar sobre esas calles, esquivando a sus caminantes, tan atolondrados y tensos. Pero este paseo fue diferente para mí, salí de mi edificio sabiendo que iba a ser diferente, me lo iba a tomar de otra manera y encontrando su mirada agradable.
Cuando caminaba pude observar a los hombres apresurados y distraídos, me los imaginaba como niños a la salida de la escuela algo perdidos buscando a sus madres y algo desesperados por la vuelta a su hogar, después de una ardua jornada de estudio. En una posición que los aislaba del mundo real, que no podían observar lo que los rodeaba ya que solo buscaban ansiosamente un objetivo.
En este rápido viaje pude ver a ese tipo de personas, de miradas, de caminatas rápidas con grades pasos profundamente largos. En este viaje no vi seres mal humorados, mal educados, desagradables con el resto de sus compañeros de ruta.
El ruido de los autos, paralelos y ensordecedores no desaparecieron de mi sentido auditivo, pero fue como si mi oído bajara el volumen y me hiciera hacer escucharlos muy baja y suavemente, algo así como sonidos placenteros de fondo que hacían un poco mas agradable mi paseo.
En mi trayecto ame y admire cada uno de los puestos de diarios y principalmente los de flores, los considere algo muy atractivo e infaltables para cada una de sus veredas. Creo que si estos o estuvieran, estas serian demasiado tristes y desiertas, fue como imaginarme mis calles bragadenses sin sus grandes y viejos árboles que las caracterizan.
En un momento de mi corto viaje decidí contar cuantos cafés veía, pero cada vez que caminaba un poco más perdía rápidamente la cuenta. Me había olvidado que algo que caracteriza demasiado a Buenos Aires es casi su infinita cantidad de bares.
Cada vez que veía un bar me hundía en mis pensamientos… pensaba cual fuertemente es la necesidad de la gente de una ciudad sin siestas, frenar un poco, reencontrarse con su grupo de amigos, con sus novios, hijos, hermanos… ya que cada uno de los bares que veía se encontraba repletos de personas, sonrientes, hablando con sus acompañantes de mesa, saboreando un café, resguardados en su pequeñito mundo de su mesa y en ella sus integrantes llamados a compartir el freno de un día agitado.
Cuando pegue la vuelta retorno a mi hogar fuero muchas las cosas que vi, que mire y analice muy detenidamente, muchas me parecían repetidas pero a la vez diferentes.
Llegue a mi departamento, encendí las luces, agarre una hoja y una lapicera y me acosté a escribir mi paseo casi cotidiano para mi y tal vez si tanta importancia para mi típica rutina hacia el.
Pero esta vez tuve la necesidad de plasmarlo en esta hoja, ya que no fue una de mis tantas caminatas por la Avenida Santa Fe. Este paseo fue diferente, fue como si nunca lo hubiese recorrido, fue entrarme a un mundo que jamás había conocido.
Entre en un mundo en el cual me había propuesto ver cosas hermosas, raras tal vez, pero con una rareza única y bella que no podemos ver todos los días de nuestra vida, aunque creamos que pasamos por ese camino a diario y que conocemos cada uno de sus detalles puedo asegurarles que solo conocemos el lado superficial… hasta que un día decidamos antes de abrir la puerta de salida de nuestro edificio que nos zambulliremos en un mundo que no conocemos y por lo tanto como un viaje a Venecia, a la vieja Italia o a cualquier parte del mundo que nos gustaría conocer, nos veremos obligados por propia voluntad y gusto a observar cada uno de sus detalles , pero no con una mirada superficial, si no con una mirada interior, no desde nuestros simples ojos, si no con una mirada que comience desde nuestra propia alma.

Lo que nos muestra el corazón.

Cuando escribimos con el corazón, la mayoría de las veces llegan a salir cosas hermosas ya que son verdades que siempre deseamos… pero estas son como los consejos que podemos darles a personas que queremos cando están en una fea situación. Esta casi siempre son ciertos, inteligentes, asombrosos… pero cuando uno vive esas mismas situaciones muy difícilmente puede tomarlos en practica, y eso mismo sucede con las palabras del corazón, estas solo llegan a mostrarnos que somos seres humanos, sabios, con imaginación, inteligencia, poder de entendimiento, pero también que somos defectuosos y de los mejores en la practica, cuando toda nuestra inteligencia la debemos llevar a la experiencia, a la vida real de cada día, por esto caemos constantemente y muchas veces cometiendo los mismos errores.

La espera

Te estuve esperando por mucho tiempo, con unas esperanzas que solo aparecían en mis sueños, ya que sabia que en la realidad nunca habían existido…
Quise y desee olvidarte pero jamás pude hacerlo, por eso volví a esperarte. Pero ahora se que algunas veces no se puede depender de los sueños, de las cosas que deseamos… por esto hoy decido vivir un poco en la realidad de la vida; aprendí y por lo tanto se que nunca voy a olvidarte, pero si, aprender a aceptar que no vamos a volver a extra juntos… tal vez esto no lo deba decir ya que nadie puede predecir el futuro, manejar el destino…
Solo debe aceptar que no debemos jamás aferrarnos de falsas esperanzas para obtener algo y menos cuando ese algo es un amor.

"ADios"

Hoy se fue una persona, un hombre que solo tenia 23 años de edad. No lo llegue a conocer demasiado o realmente casi nada, solo lo conocí en la primer etapa adolescente de mi vida, solo lo conocí un poco como tantas personas que uno conoce sin esperarlas, sin pensar demasiado en la situación de estar conociendo a alguien, como toda persona de pueblo o de una ciudad muy pequeña que conoce a muchas personas, quizás solo de vista, solo por un simple saludo, solo por verlo varias veces cuando uno salía a la calle o los fines de semana a la noche…
Pero a pesar de todo, de lo tan poco que lo conocía, al recibir el llamado de una de mis amigas que me daba la triste noticia de que ese ser había decidido, creo yo que inconscientemente como todas las personas que por decisión propia deciden irse de esta vida, se me helo la sangre, se me nublaron los pensamientos y a la vez se abrió una puerta de mi cabeza que hacia mucho tiempo estaba cerrada, la puerta de los recuerdos, los recuerdos de los 12 años, del grupo de amigos que tenia, de los juegos sencillos que teníamos juntos, de los pequeños e insignificantes problemas que teníamos, de que a pesar del contexto de cada uno, nosotros no lo teníamos en cuenta, éramos casi completamente felices… no pensábamos en nuestro futuro, lo veíamos lejano, seguramente en ese momento creíamos que seriamos eternamente niños, interior y superficialmente.
A medida que pasaban los años me daba cuenta que no solo mi parte física cambiaba, había algo interno que también lo estaba haciendo, la gente a mi lado también lo hacia, la sociedad, la naturaleza… hasta esas cosas insignificantes, materiales, como la ropa que deseábamos y rogábamos a nuestros padres tener, los muebles de nuestra casa, nuestra casa, todo cambiaba, se hacia mas chico, perdía su valor, su color, todo envejecía, muy pocas cosas perduraban, por supuesto que las ultimas que e nombrado eran las primeras en desaparecer, en abandonarnos. Entonces ahí me daba cuenta y aun sigo haciéndolo, sigo aprendiendo cuales son las cosas que realmente nos deben importar, esas cosas, mejor dicho, esas personas que debemos luchar por no perderlas, por no lastimarlas, por respetarlas, cuidarlas, ayudarlas; el resto no importa, lo de a fuera no interesa, si estamos mal internamente, estamos mal superficialmente, si estamos mal con uno mismo, estamos mal con las personas que queremos, nos olvidamos de nuestros valores, de nuestras metas en la vida, nos olvidamos de cuidar al que queremos, al que no queremos perder jamás, por lo menos hasta que por forma natural Dios decida llevárselo.
La gente crece y los problemas también, todas las partes de nuestro cuerpo maduran y muchas veces no sabemos como manejar estos cambios, los pensamientos que nos avasallan sin poder controlarlos… por eso, siempre necesitamos de ese ser que nos quiere, para que nos cuide y nos de respaldo cuando estamos a punto de caer, para que nos recuerde que no todo esta perdido, que siempre hay algo o alguien porque luchar, que la vida es larga en angustias, pero corta en satisfacciones por el simple hecho que no sabemos como disfrutar y cuanto disfrutar de ellas. Porque nos sentimos mas protegidos en el lugar de victimas que en el lugar de héroes y no hablo de los de los cuentos, si no de esos héroes que conocemos cuando crecemos, que están al lado nuestro, esas personas que se levantan día a día luchando por ser mejores, por ver las cosas de un modo mas color de rosa pero realista, esas personas que se levantan agradeciendo, aceptando que la vida es difícil, pero es única, esas personas que agradecen estar en el lugar que están y que sin tener la cabeza vacía de problemas saben que aun hay gente en una situación peor o igual que siempre espera ser cuidada.
Como todos, como si los humanos fuéramos una infinita cadena necesitándonos los unos a los otros…
Solo recordé, solo brotaron pensamientos que me hicieron seguir otro día mas adelante, otro día más con una sonrisa a veces muy difícil de sacar.
Solo deseo que no se vaya otra persona de este mundo por elección propia, por sentirse solo, nublado, inferior.
Solo deseo que recordemos que siempre hay una o muchas personas que nos necesitan, que es un trabajo que toda persona debe realizar en la vida, querer y estar junto al prójimo, junto al ser querido o junto a esa persona que tal vez conocemos poco pero nos pide a gritos silenciosos, que solo salen de su mirada y su accionar, ayuda, una mano para levantarse, un abrazo para sentir el calor del cariño, un beso para que erice los pelos de nuestra piel y cualquier otro tipo de acción que nos haga sentir felices y poder continuar en el camino, por nosotros, por nuestra vida, por nuestro prójimo.

Ese sentimiento extraño.






Por qué siempre vamos a reaccionar y despertar
Cuando ya no estén más al lado nuestro?
Por qué sabemos cuando debemos reaccionar,

Hablar, besar y abrazar… y sin embargo
tenemos una barrera que nos deja inmóviles

frente a nuestro sentimiento y ganas de acción internas.

Se que es algo humano
Aunque no todas las personas tienen la desgracia de llevarlo…
Es como si fuera una enfermedad, muy difícil de tratar,
Que nos impide hacer demasiadas cosas
o las cosas que verdaderamente queremos hacer.

Creo que esta enfermedad no es de por vida,
no se si lo creo, pero es lo que deseo…
y también se que no es mortal,
aunque a veces la odiemos con nuestra alma
y pensemos que si lo es.

Este sentimiento, enfermedad, abstracta,
rara y difícil de explicar, es a veces lo que siento.
Lo digo, sin temor, ni vergüenza, me animo a decirlo
y entiendo a los miles que existen como yo
que no lo cuentan, demuestran…
aunque lo padezcan muchos días de sus vidas.